Carlos Monti: "Una buena foto de póker transmite valores humanos"

  • Samuel AlboresSamuel Albores
Carlos Monti

Cualquiera que haya asistido alguna vez al una etapa del Latin American Poker Tour sabe quién es Carlos Monti. Acompañado siempre con su cámara, Monti es el responsable de inmortalizar, con sus fotografías, a los jugadores y a los momentos más importantes del torneo. Desde hace muchos años es el fotógrafo oficial del circuito y, a través de su lente, ha visto pasar la historia completa del LAPT.

Monti llegó al póker por casualidad pero a estas alturas es imposible concebir una etapa del LAPT sin su presencia y buen humor. Desde el baúl de los recuerdos rescatamos esta entrevista con él en la que nos habló de sus inicios como fotógrafo, su arribo a la escena pokeril y sus conceptos sobre lo que es y no es una buena foto de póker.

La charla fue amena (aunque quizá Monti hubiese preferido estar pescando) y nos permitió conocer un aspecto diferente del pequeño universo que es el Latin American Poker Tour.

¿Cómo fueron tus inicios con la fotografía en general?

Estaba estudiando ingeniería y los últimos dos años de carrera estaba juntando dinero para casarme, hacía todo lo que podía de trabajo y un amigo mío tenía un estudio de fotografía. Me ofreció ir a aprender el trabajo de laboratorio y me empezó a gustar. Al poco tiempo fui el jefe del laboratorio después estaba ya haciendo fotografía.

Una vez que estuve en esa instancia me di cuenta que me interesaba más trabajar como fotógrafo que como ingeniero, así que seguí por ese camino. Tuve otra sociedad con dos amigos y compartíamos un estudio con otro fotógrafo que era una leyenda en ese momento: Norberto Barabino Devoto. Fue el primer fotógrafo que hizo en Argentina los llamados desnudos rococó. Los desnudos rococó eran las primeras fotos de desnudos muy cuidados, no era pornografía. Aprendimos mucho de compartir el trabajo con él y aparte tuvimos la chance de usar equipos que eran muy caros para nosotros. Gracias a eso se nos facilitó mucho el aprendizaje, porque es muy difícil aprender a hacer fotografía de calidad si no tenés una herramienta de calidad.

En ese estudio hice de todo: reporteo gráfico, deportes, moda, arquitectura, producto, foto documental, foto de cine. Nunca hice un curso de fotografía, he aprendido más dando cursos, leyendo o estudiando a otros fotógrafos que me gustan que son tipos que saben mucho de técnica y eso es lo que a mi más me interesa.

¿Y después cómo llegaste a realizar fotografía pokeril?

Caí en el póker por gente amiga que empezó a trabajar en este ambiente. Fue en el año 2009 y lo primero que hice fueron fotografías de estudio para Leo Fernández y Verónica Dabul, que en ese momento eran los únicos dos Team Pro argentinos. Fueron las fotos típicas para archivo: con una mesa de poker, fichas y cartas.

Antes de tomar las fotos hice lo que hago con cualquier trabajo nuevo: investigar. Busqué quiénes eran Leo y Vero y cómo eran las fotos de póker para no hacer cosas que fueran muy distintas a lo que se esperaba como producto final. Encontré muchísimas fotos muy parecidas, fotos extraordinariamente malas… más o menos lo que encontraría si buscara algo hoy: algunas cosas muy bien hechas y muchísimas muy mal hechas.

Después de esa sesión fui a tomar las fotografías para el LAPT de Mar del Plata pero las hice para PokerStars Argentina, no como prensa del LAPT. Recuerdo que había una mesa con dos tipos all-in y yo no sabía a quién mirar, a quién tomarle la foto. Estaba Boris Becker y yo sabía que era un tipo importante así que le hice dos millones de fotos.

Cuando te llamaron para esos primeros trabajos de póker, las fotos de estudio o el torneo de Mar del Plata… ¿Cómo imaginabas el ambiente que te ibas a encontrar?

No mucha gente jugaba póker online en ese entonces… y pensé que podía encontrarme con el ambiente hollywoodense: alcohol, tipos jugando, mujeres, vida de casino, descontrol etcétera. Y resulta que me encontré algo absolutamente distinto, algo que se relacionaba más a un aspecto deportivo, a un ejercicio de competición.

Vos hablaste hace un momento sobre la técnica y su importancia ¿Tenés más técnica que talento?

Sí, sin duda. De hecho, las grandes fotografía de póker necesitan una herramienta técnica muy fuerte… la fotografía de póker técnicamente es muy compleja.

¿Qué tiene una buena fotografía de poker?

Una buena fotografía de poker es una fotografía que básicamente transmite valores humanos: pasión, desesperación, alegría intensa, total relajación. Eso es lo que tiene una buena fotografía. Por ejemplo, es imposible hacer una buena foto de una mesa final completa, son todas iguales. Es una de las fotos que más detesto hacer.

Me gusta hacer la foto de la burbuja o de jugadores que transmiten mucho. Pero volvemos a lo mismo: todo esto tiene que estar acompañado por un importante factor técnico, composición fotográfica o simplemente uso del equipo.

¿Cómo varías tus fotografías de poker? ¿Qué ejercicios hacés para que no sean siempre iguales?

Lo primero que hago en cada torneo es pensar en hacer mi trabajo mejor que el anterior. Reviso las fotografías del torneo pasado y no me repito en aquello que no me gustó. Y potencio lo que sí me gustó. Una cosa que a mí me aturde es sacar fotos por obligación: “Necesito la foto de fulanito”… esa foto me molesta porque puede ser que yo vaya en un momento en que el tipo no juega una mano y tengo que esperar mucho tiempo con el jugador teniendo la mano en la cara.

Trato de no hacer fotografías sin sentido e intento conseguir que los jugadores me den también fotografías que estén buenas por el contexto y la situación. Y espero un momento adecuado de manera que dentro de lo posible le pueda tomar una sola foto.

¿Cómo es tu forma de trabajo, previa, durante y después, para un LAPT?

Primero hago una estrategia de viaje: cuándo voy a llegar y cuándo voy a volver. Antes del inicio del torneo tengo algunas juntas con las personas del staff y también me junto con ellos después del torneo para saber qué estuvo bien y qué estuvo mal. Preparo los equipos que me van a servir y organizo, desde acá, tener disponibles espacios físicos para hacer determinadas fotografías.

Cuando llego al LAPT, el primer día voy al casino y veo cómo es, cómo están montando la estructura para el torneo. Veo cómo está la luz y hago algunas pruebas piloto para que cuando arranquen los satélites la luz sea la correcta.

El día que empieza el torneo llego una hora y media antes para preparar todo y comienzo con las tandas de fotos. Al terminar el día mando los informes a la gente de PokerStars, una especie de sotyboard del torneo y con eso cierro la jornada.

Cuando ya termina el evento tengo que editar el material del torneo, retocarlo y subir las fotografías en alta calidad a una cuenta de PokerStars.

¿Cuál es tu fotografía de póker favorita?

Las dos fotografías de Nacho Barbero que son iguales aunque las tomé en dos torneos distintos, los dos eventos que ganó. Está en la misma posición y con la misma expresión, mirando al mismo punto, en Punta del Este y en Lima. Y ganó los dos.

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Otra que me gusta es una que tomé en un torneo electrónico en México. Estaba la mesa televisada y sobre ella una proyección gigante. En un momento está Ángel Guillén en la pantalla y parece como que está cuidando, observando, a los jugadores mexicanos del torneo.

¿Alguna de esas es la mejor fotografía de póker de tu carrera?

No, creo que no. La mejor foto todavía no le he tomado. Tengo cuatro o cinco fotos que me gustan, nada más. Es difícil porque hay momentos en que ves fotografías que quisieras sacar pero las condiciones no son las adecuadas.

¿Alguna vez un jugador te ha dado propina por una fotografía?

El tema de las propinas me hizo ruido durante mucho tiempo y me lo aclararon un día de una manera muy sencilla. A mí lo que a veces me pasa es que viene alguien y me dice: “Che, me encantaron las fotos que sacaste, me gusto verme ahí, estoy contento, tomá, esto es para vos”. Y me da una plata. A mí me resultaba medio chocante porque no estoy acostumbrado a recibir propinas.

Un día le pregunté a Fernando Obando sobre esta situación y él me dijo una cosa muy clara: “Esta es una industria que trabaja con propinas, forma parte de cómo opera esta industria”. Y es verdad, en un punto es hasta parte del folklore del universo del casino.

¿Cuál es tu momento favorito en un torneo?

Cuando saco la última foto del torneo. Porque es el momento cosechar, de poner los pies sobre la tierra, de hacer más prolijo el trabajo. En ese momento ya no tengo presiones y el trabajo se puede hacer más relajado.

¿Cuál es el evento que te gustaría fotografiar y aún no lo has hecho?

Un EPT, la etapa de Barcelona o Montecarlo. Barcelona porque amo la ciudad, me encanta. Y Montecarlo porque nunca fui y para mí ese debe ser el casino por antonomasia.

Fotografía: Carlos Martínez

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