Julián Pineda sale a buscar en el LAPT de Perú su consagración internacional

  • Jorge  LoaizaJorge Loaiza
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El caldense será una de las principales cartas de la poderosa armada colombiana en tierras incas. Los cafeteros llegan a esta competición precedidos de muy buenos resultados en sus últimas participaciones internacionales y se estima que por evolución en su juego serán protagonistas en este evento final de la séptima temporada del LAPT.

Una cita de gala para el póker latinoamericano se vive desde hoy en Lima, al iniciarse en las mesas del casino Atlantic City la Gran Final del Latin American Poker Tour. La capital peruana es una ciudad con buenos antecedentes para los jugadores colombianos. Cuando el tren del LAPT se detuvo en esta misma estación en 2013, Rafael Pardo logró un sonoro segundo puesto en el evento principal, que le representó ganancias por 100 mil dólares. También en esa ocasión, Johann Ibáñez se quedó a un escalón de la mesa final, al ser eliminado del torneo en novena posición. Y la buena actuación colombiana fue redondeada por el caldense Julián Pineda, con su triunfo en el evento mixto NLH – PLH Turbo, al que le sumó un honroso tercer lugar en otro torneo Turbo de 300 dólares, además de haber logrado situarse en premios en el evento principal.

Para esta nueva aventura en tierras incas, Pardo, Ibáñez y Pineda tendrán el reto de ratificar no sólo sus progresos y la sólida evolución de su juego, sino también el crecimiento y buen nivel del póker colombiano en la actualidad. A sus nombres se suman los de Mayu Roca y Daniel Ospina, quienes también han tenido una gran temporada en este 2014 y son considerados candidatos a alcanzar las posiciones de privilegio en el desarrollo de esta competición. Los mismos medios especializados en el cubrimiento de este deporte mental, coinciden en señalar que el póker cafetero viene en alza y apuestan por un papel destacado de los nuestros en este certamen, considerando las positivas figuraciones que han llevado a los colombianos a conseguir premios y buenos lugares en eventos tan diversos como las LPS Millions II, las diferentes paradas del LAPT y hasta la resonante presencia de Mayu Roca en la mesa final del gran cierre del European Poker Tour, que tuvo lugar en Mónaco.

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Mayu Roca en plena acción en la mesa final del EPT Montecarlo. El economista buscará en el LAPT de Lima su primer triunfo en el torneo principal de una gran competición internacional.

Entre esa baraja de candidatos colombianos para un papel protagónico en Lima, Julián Pineda es uno de los más favorecidos por los antecedentes. Después de terminar quinto en el ranking de todos los eventos del LAPT 2013, en gran parte por sus logros en el Atlantic City, este 2014 ya dio una buena muestra de sus progresos cuando logró hacerse a la pica de campeón en el NLH Second Chance del LAPT de Panamá, con una recompensa de 38 mil dólares. Su gran reto en esta ocasión, será alcanzar las instancias definitivas en Perú, pues hasta ahora le ha sido esquiva la llegada a la mesa final de un evento central del circuito latinoamericano. El buen rendimiento que viene teniendo en competencias en línea, sumado a la confianza que le da haber llegado a este torneo gracias a un paquete obtenido también en los paños virtuales, hacen pensar que está en un inmejorable momento para salir por su consagración definitiva en eventos internacionales.

Cuando conoció el póker, Julián cursaba estudios de ingeniería química. Eran sus primeros años en Medellín, ciudad a la que había llegado en busca de esas oportunidades de educación y progreso que en Samaná, su lugar de nacimiento, resultaban un tanto reducidas. Su tiempo se repartía entonces entre el cumplimiento de los deberes con la academia y un trabajo como empleado de un restaurante de un familiar suyo, para ayudarse con los gastos que tenía.

“En el tiempo libre me encontraba con amigos con los que pasábamos los ratos de ocio con torneos de videojuegos. Yo conocí el póker y de inmediato supe que bastaba con que los demás lo aprendieran y se les iba a contagiar esa fiebre”, relata Julián.

De esos días de partidas jugadas en los corredores de un mall comercial, o en las mesas de algún bar, con inscripción de 5 mil pesos (2.5 dólares, aproximadamente) y ganancias de unos 100 mil (50 verdes) para el primero, a los paquetes obtenidos vía online para registrarse en eventos internacionales, han sido muchas las apuestas que Pineda ha tenido que ganar. Sin embargo, no tardó en descubrir que tenía un talento innato para vencer a los rivales con sus cartas. Julián se ha caracterizado siempre por la capacidad de lectura de sus oponentes, al tiempo que una serenidad imperturbable lo convierte en un jugador casi indescifrable para quienes lo enfrentan en las mesas.

“Me di cuenta pronto de que las ganancias del póker podían ayudarle más a mi bolsillo que el trabajo en el restaurante, así que lo dejé y me concentré en ir logrando que del póker saliera el dinero para mis gastos”, cuenta Pineda.

Animado por sus triunfos constantes entre ese grupo inicial de amigos con los que jugaba, Julián fue empezando a incursionar en torneos más exigentes, en los nacientes clubes de póker de Medellín. Su progresión continuó a buen ritmo y en poco tiempo empezó a destacarse también en los casinos de la ciudad. Varios de sus compañeros de “gallada” lo imitaron y llegaron a tomar parte en ese tipo de eventos. Ayudándose con las ganancias que obtenían en las mesas, constituyeron casi un pequeño equipo con el que salían a buscar mejorar su nivel en cada competencia y rentabilizar también su inversión.

“Tuvimos la suerte de que en Medellín se empezó a vivir una especie de auge del póker, con la apertura del casino Allegre. Entre ellos y el casino Río empezaron a disputarse el público de este juego y llegó un momento en el que ambos ofrecían torneos con garantizados muy atractivos, entregándolos incluso a menudo con un overlay. Ahí se nos abrió una puerta para ganar muy buen dinero, pero no supimos administrarlo. Derrochábamos mucho”, cuenta Julián casi a manera de confesión.

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Julián Pineda en uno de sus primeros triunfos en los casinos de Medellín.

A medida que crecía su pasión por el póker y que su desempeño en las mesas mejoraba, Pineda fue encontrándose con una encrucijada entre la intensidad con la que vivía la práctica de este deporte y una constante desmotivación que fue experimentando frente a la academia.

“Pasé de Ingeniería Química a Derecho, y luego a Ciencias Políticas. En ninguna de esas carreras me sentía tan comprometido como debía estar. Me costaba ir a clases, concentrarme en la lectura de los documentos o cumplir con las tareas que me asignaban”, sigue contando Julián.

El dilema se resolvió cuando se detuvo a pensar que el póker podía convertirse en su nuevo proyecto vital, su nueva profesión.

“Analicé que lo que me estaba permitiendo el póker era más o menos lo mismo a lo que aspiraba en el campo profesional: unos ingresos suficientes para sostenerme bien, un crecimiento personal y una ampliación de horizontes en lo que hacía”, analiza.

La parte más compleja de esa apuesta por el póker, fue comunicarle aquella decisión a sus padres. Dejar de estudiar implicó para Julián asumir el compromiso de hacerse cargo por sí mismo de sus gastos y, de alguna manera, distanciarse del proyecto de vida que su familia quería inicialmente para él. Eso lo llevó a ser más disciplinado con la práctica de esta actividad, en particular en lo referente al manejo de la banca.

“Cuando conté en mi casa que iba a dejar de estudiar, regresé a Medellín sólo con 20 mil pesos en el bolsillo y sabiendo que de ahí para adelante, tenía que hacerme responsable de lo que hiciera con mi vida”, recuerda Julián.

Y como siempre que las energías se enfocan en el blanco adecuado, Pineda empezó a realizar su propio sueño. Los premios en cada torneo importante le permitían costear su subsistencia. Cuando llegaban los días de “down”, personas que reconocían sus cualidades como deportista le ofrecían su patrocinio para que jugara en las diferentes competiciones que se iban programando, hasta que algún buen cobro le permitía salir de apuros y ponerse al día con sus cuentas. Así fue logrando llegar a un punto de estabilidad con el que logró despejar las dudas que los suyos, y quizá él mismo, podían tener respecto a la viabilidad de vivir teniendo al póker como única fuente de ingresos.

En esos primeros años como nuevo profesional del póker, Julián exploró poco el juego en línea. Cuando sus ganancias en vivo se lo permitían, compraba algunos dólares y hacía esporádicos intentos por rentabilizar esas pequeñas inversiones, pero no conseguía adaptarse a las diferencias entre el juego real y la práctica virtual del póker. Sin embargo, alentado por compañeros de mesas como Julián Velásquez, Alex “Gamo” García y Byron Ruíz, que eran cobradores frecuentes en competiciones en línea, Pineda no desfalleció y fue empezando a entender que en los ordenadores había que moverse de una manera distinta a la que usaba en los casinos.

“Jugar en línea es más un asunto de aplicación, de apegarse al ‘ABC’ del póker y poner a trabajar la varianza a favor de uno”, explica.

Pineda recuerda muy especialmente el momento del despegue en el mundo del juego en línea. En la Semana Santa del 2011, como resulta natural, no había eventos de póker programados en Medellín, seguramente por respeto a la tradición católica. En medio del evidente tedio que eso tenía que generarle, Julián contaba apenas con 80 centavos en su cuenta de pokerstars y tuvo que recurrir a una transferencia de medio dólar, hecha por su amigo Héctor Pérez, para tratar de “hacer vida” en esa plataforma. Se inscribió para un “sit and go” de 1 dólar en el que logró el primer puesto. Con ese pequeño premio, se jugó 3 oportunidades más para torneos de 1.5. Un balance positivo de esas reducidas inversiones le permitió lanzarse a la aventura de un evento multimesa que a la postre fue su primer deep run en un torneo de esa naturaleza. Al final de la jornada, sus centavos de dólar se habían convertido en algo más de 500 verdes y desde ese momento su balance en el póker en línea ha venido en ascenso.

A medida que se familiarizó con los cobros en línea y fue consciente de la infinita superioridad en volumen de juego que esta alternativa le permitía frente a los torneos en vivo, Julián fue concentrándose mucho más en esta modalidad y eso hizo que los resultados crecieran en progresión geométrica. “Aprendí a adaptar mi juego a los torneos en línea. Fui encontrando amigos que me hicieron mejorar mucho mi nivel. Casi todo mi aprendizaje ha sido más por el debate en foros con otros jugadores que por el mismo estudio”, reconoce Pineda. En ese camino, Julián señala como guías a Daniel Hurtado y Johann Ibáñez: “han sido grandes maestros que me mostraron muchos errores en mi póker y me ayudaron a mejorar”.

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Para Julián, el póker siempre ha sido una oportunidad de hacer nuevos amigos en las mesas. En la imagen, comparte con Rafael Rodríguez, con quien ha jugado desde sus inicios.

Julián conoció a Ibáñez precisamente al tomar parte por primera vez en un evento del LAPT, jugando de “local”, en la ciudad de Medellín. Después de hacer una buena amistad, Johann le ofreció patrocinarlo en compañía de Jonathan Arturo para que tomara parte de un torneo en Panamá, en el casino Majestic, hace ya casi unos dos años. Aunque en esa ocasión los resultados no fueron positivos, la experiencia fue una ganancia invaluable para Pineda:

“Fue muy motivante vivir lo que significa viajar a jugar un torneo en el exterior. Me di cuenta del valor agregado que significa obtener un triunfo cuando compites fuera de tu país: los premios son mucho mayores, el nivel de competencia es más exigente y el reconocimiento que eso genera es incomparable”, comenta Julián.

A partir de ese primer viaje, Pineda se enfocó en enrutarse en el circuito latinoamericano, apuntándole a clasificar a cada evento que vio programado en alguna sede accesible. Dos meses después, consiguió su asiento para el LAPT de Brasil, y aunque de nuevo se quedó por fuera de los cobros, tuvo la oportunidad de enfrentarse en la mesa televisada a los mejores jugadores del evento. “Ahí supe bien lo que era sentir el rigor de la competencia”, señala.

Al tiempo, Julián también fue consolidándose como uno de los jugadores más destacados a nivel nacional, gracias a sus logros en las diferentes paradas del Colombia Poker Tour (CPT), en el que ha obtenido múltiples cobros en eventos laterales y un inolvidable primer lugar en el evento central de la fecha programada en Cartagena en Septiembre del año pasado. Esa solidez de su juego hizo que Sebastián Medina y Juan Camilo Medina se fijaran en él para convertirse en sus “backers” (inversores) y respaldar financieramente sus participaciones en diferentes eventos. “Contar con ellos me ha permitido jugar con mucha más seguridad. Me han hecho sentir muy respaldado y gracias a eso sólo tengo que concentrarme en hacerlo lo mejor posible en las mesas”, admite Pineda.

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Julián Pineda muestra el trofeo que lo acredita como campeón del evento central del CPT de Cartagena, jugado en Septiembre de 2013.

Julián llega a Lima en un año en el que ha tenido muy buenos momentos, después de que le costara un poco despegar en el inicio de la temporada. Su constancia en las competencias virtuales se ha visto recompensada con cobros frecuentes, siendo su punto más alto un premio de 28 mil dólares, obtenido en un torneo Bigger 162, en Julio. En ese mismo mes, se impuso en vivo en el torneo Second Chance del LAPT de Panamá, consiguiendo ganancias por 38 mil dólares. Esos precedentes hacen que sus aspiraciones en el Atlantic City sean altas y más tras tener la tranquilidad de haber asegurado su inscripción con un paquete ganado en un satélite en línea.

“Espero poder repetir la buena actuación que tuve en Perú el año pasado. Ojalá esta vez por fin logre llegar a la mesa final del evento central de una parada del LAPT”, comenta Pineda.

En cuanto a sus planes posteriores a la participación en Lima, Julián cuenta que si un buen resultado lo acompaña en este LAPT estaría presente en el Punta Cana Poker Classic, que se jugará en el Hard Rock Casino, en ese paradisíaco balneario dominicano. El evento que Pineda sí ha dejado fijo en su calendario, son las Brasilian Series of Poker Million, que cerrarán la temporada del BSOP:

“Va a ser una competencia muy importante, pues será el torneo con más jugadores de póker en el mundo que se haga en una sede distinta a Las Vegas, contando con más de 30 eventos paralelos al torneo principal. Para mí es el mejor evento del calendario latinoamericano”, explica Julián.

Por lo pronto esperamos que para este caldense, la fortuna reserve una amplia sonrisa desde hoy, cuando empiece a jugar sus fichas sobre los paños del Atlantic City. Será una oportunidad más de ratificarse como un ganador en la apuesta que le hizo a la vida, al dedicarse de lleno al póker. En ese reto, Julián ya ha conseguido las dos victorias más importantes de su carrera: Demostrarle a sus padres que no se equivocaba cuando cambió las aulas universitarias por la práctica de este deporte mental y haber logrado que el nombre de su Samaná natal reciba el reconocimiento de ser la cuna de uno de los mejores jugadores de póker en Colombia. No en vano, ya se ha acuñado una significativa frase para presentarlo como uno de los protagonistas del avance del póker cafetero: “De Samaná para el mundo, éste es el gran Julián Pineda”.

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El rostro sonriente de Julián tras su triunfo en un evento del LAPT. Una imagen que esperamos ver repetida en las mesas del Atlantic City.

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