Primera entrega de "El Giro del River", la novela exclusiva de PokerNews

  • Osvaldo ColomboOsvaldo Colombo
Primera entrega de "El Giro del River", la novela exclusiva de PokerNews 0001

Capítulo I. Charles Medina, detective privado.

Viernes 20 de noviembre de 2015

Charles Medina observó el amanecer por la ventana de su departamento. Llevaba varios días sin dormir y aquella noche había sido especialmente larga.

Aplastó el cigarrillo contra el cenicero y se levantó bostezando. Caminó hacia el baño, se desnudó y prendió la ducha. El agua fría lo despabiló y se enjabonó rápidamente. Cerró la llave y se secó en silencio, recordando un poema de Borges adecuado para la situación:

“Uno empieza a aceptar las derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos”, recitó. “Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado inseguro para planes”.

Terminó de vestirse y caminó a la cocina. Prendió el hervidor y lavó la taza menos sucia del montón. Rescató una cuchara y la enterró en el tarro de café. Echó azúcar y esperó.

Con la bebida lista, fue al escritorio y encendió el computador. Abrió redes sociales y periódicos deportivos. Bebió un sorbo y leyó un rato, hasta que sonó la alarma de Skype.

Fernando Lobos, 29 años. Periodista especializado en Poker.
Fernando Lobos, 29 años. Periodista especializado en Poker.

- Cómo va, man.
- Hola, lobo. ¿En qué andas?
- Te llamé para saber cómo estás.
- Qué ternura, lobito. ¿Te preocupas por mí o escribes un reportaje para joderme de nuevo?
- Vamos Charles, no digas eso. Culparme a estas alturas no tiene sentido. Además, no te hace bien.
- Tienes razón –reconoció con una mueca-. ¿Qué quieres?
- Ya te dije. Deseo saber cómo estás.
- Medio arrepentido. Ayer debí quedarme en casa.
- ¿Cuánto perdiste?
- Nada. Quedé en cero, contando locomoción y un par de latas que compré mientras jugaba.
- Entonces, ¿de qué te quejas?
- Siento que perdí el tiempo. Pude quedarme jugando en Internet. Siempre es mejor grindear diez mesas que sólo una. Ahora, ¿me vas a contar lo que quieres?
- Pero si ya te dije, man. Me interesa saber de ti.
- ¡No hables como si tuvieras sentimientos, lobo! Dime lo que necesitas.
- Bueno, lo que pasa es que… -se detuvo algunos segundos-. ¿Has escuchado sobre “El Giro del River”?
- ¿Qué es eso? ¿Un juego de palabras?
- Un crucero que zarpará desde Valparaíso. Es para celebrar el brazalete que Sábato ganó la semana pasada.
- Ah… eso. Sábato.
- Estarán los mejores jugadores del continente -señaló el lobo-. Es una gran oportunidad para hacer entrevistas.
- ¿Y?
- Necesito que me alojes en tu oficina. No ocuparé mucho espacio y sólo serán un par de noches.
- ¿Un par de noches?
- Claro, man. Debemos aprovechar para salir a beber algo, ¿no? Valparaíso, puerto principal y esas cosas.
- ¿Cuándo sería?
- La próxima semana. El barco parte el martes 01 de diciembre, así que llegaría entre viernes y sábado. ¿Qué prefieres?
- El domingo, considerando que sólo eran dos noches.
- ¡Qué pesado eres! –rió-. Gracias, man. Te aviso entonces cuando llegue. ¡Abrazo!

Los cigarrillos favoritos de Charles Medina son marca Chesterfield
Los cigarrillos favoritos de Charles Medina son marca Chesterfield

Charles Medina y Fernando Lobos se conocieron hace años, cuando estalló el “Caso Fichas”, un escándalo que involucró al casino donde trabajaba Medina. Por entonces, Lobos era un simple estudiante de periodismo, pero se obsesionó con la investigación. Para el primero era un asunto de honor profesional; para el otro, la oportunidad de hacer carrera. Finalmente, todo fue resuelto; los culpables, atrapados. Lobos tuvo su historia, pero cuando la publicó, Medina fue despedido.

- ¡Pero si yo mismo resolví el caso! –reclamó.
- Sabes muy bien que todo lo concerniente al trabajo es confidencial –le explicó Jorge Rojas, su jefe de entonces-. Discúlpame. No hay nada que hacer.

Prefirió despedirse dignamente, sin reclamos ni acusaciones. Con el dinero del finiquito arrendó su oficina y formó una agencia de detectives, la que fue un fracaso. Al principio, clientes del mismo casino le encargaron un par de trabajos: encontrar un anillo perdido y seguir a una esposa infiel. El problema es que fue hace más de un año y llevaba mucho tiempo sin conseguir casos. Los ahorros se habían acabado y sus tarjetas de crédito estaban reventadas.

Una de las ventajas de Internet es que puedes jugar muchas mesas al mismo tiempo.
Una de las ventajas de Internet es poder jugar muchas mesas al mismo tiempo.

Actualmente, sobrevivía apostando centavos por internet. Si mantenía la disciplina, lograba reunir algunos dólares cada semana. Por eso estaba molesto con lo del día anterior: había quebrado su rutina y debía retomarla.

“La primera regla para un jugador de poker es el Bankroll Management”, recordó Medina. Invertir como máximo el 1% del dinero en cada apuesta. Así te cubres de las malas rachas y, si eres ganador, lograrás imponerte a largo plazo.

Pinchó el cajero para confirmar su bankroll: 150 dólares. Si era estricto, sólo debía jugar mesas de un dólar y medio. Tantas como pudiera, pero sin traspasar el límite.

Sonrió y prendió otro Chesterfield, mirando fijamente al monitor. Volvió a pensar en Borges. Estaba harto de vivir como rata. De los hongos. De las deudas. De ser un mal partido. De perder y empatar. El quería ganar, aunque fuera una vez. Saber qué se sentía. Comprendió que debía arriesgarse y pinchó dos mesas de 15 dólares y cinco de 7 dólares.

“Siete mesas está perfecto”, señaló en voz alta, convenciéndose. “Es el número de la buena suerte, y si pierdo, aún quedarán 85 dólares”.

(Continuará la próxima semana)...

MAS HISTORIAS