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Quinta entrega de "El Giro del River", la novela exclusiva de PokerNews

  • Osvaldo ColomboOsvaldo Colombo
Quinta entrega de "El Giro del River", la novela exclusiva de PokerNews 0001

Capítulo I. Entrega 5. Charles Medina, detective privado. La soledad es mala compañera.

Viernes 27 de noviembre del 2015

Charles Medina observó a su amigo Fernando Lobos dormir plácidamente en el sillón. Se veía tan feliz que sintió algo de envidia. Le pegó una patada en el trasero y el periodista despertó al instante.

- ¿Ah? ¿Qué pasa?
- Voy al banco. Quedas a cargo de la oficina.
- No hay problema, man. ¿Me puedo acostar en tu cama?
- Está bien, pero después quema las sábanas.

Salió a la calle. La resaca comenzaba a mostrar los primeros síntomas. Le quemaba la garganta y tenía un nudo en el estómago. Sintió la boca seca y lamentó no haber bebido un café antes de salir. Prendió un cigarrillo y retomó el camino hacia el banco, ubicado en pleno centro de Valparaíso.

Entró al edificio y se acercó al mesón de información, atendido por una graciosa pelirroja de atractivos pechos.

- Hola. Vengo por…
- Debe sacar número –dijo ella-. Es por orden de llegada.

Margarita Rosales
Margarita Rosales, ejecutiva bancaria. Es intrascendente en la historia, pero vale la pena conocerla.

Se dirigió hacia la máquina que entregaba los números de atención. Escribió su cuenta corriente y tomó el papel con el 33. Recién iban en el 14. Suspiró por el tiempo que debería esperar y, resignado, se sentó de brazos cruzados y se armó de paciencia.

Intentó cerrar sus ojos para meditar un rato. Bastaban 10 a 15 minutos para recuperar algo de energía, pero una vez concentrado fue inevitable prolongar sus pensamientos. Comenzó a analizar su vida y abordó varios aspectos que siempre evitaba: ¿Hace cuánto no sentía el abrazo cálido de una mujer? Comprendió que entre la independencia y la soledad existe un límite muy fino. ¿Quería volver a traspasarlo?

Decidió tomar cartas en el asunto. Abrió los ojos y vio que ya iban en el 31. Un par de números más y sería su turno.

No quiso leer el contrato antes de firmarlo. ¿Para qué? Necesitaba el dinero. Depositó el vale vista en su cuenta y pagó el sobregiro y las tarjetas de crédito. Sintió como si soltara una pesada mochila de sus hombros.

- Recuerde que tiene un mes de gracia. La primera cuota se la cobraremos el 02 de enero del 2016 –señaló la pelirroja atractiva. Medina trató de responder algo gracioso, pero la muchacha ni siquiera se percató.

Sacó algunos billetes del sobregiro y compró una tarjeta para cargar el celular. Respiró hondo y marcó el teléfono de Francisca.

Francisca Ibáñez
Francisca Ibáñez, croupier del casino donde trabajaba Charles Medina. Fue la última pareja del detective.

- ¿Aló?
- Hola.
- ¿Charles?
- Sí. ¿Cómo estás?
- Bien. ¿Qué pasa?
- Recibí un buen dinero y quiero celebrar. ¿Te gustaría almorzar conmigo?
- No puedo. Estoy trabajando.
- Pensé que tenías turnos de noche.
- Don Jorge me puso a cargo de la capacitación de croupiers y estamos con muchísimo trabajo.
- ¿Y a qué hora sales? Quizás podamos ir por un trago.
- Charles –suspiró-. ¿Qué pasa? ¿Crees que puedes aparecer así como así después de tantos meses? ¿Esperabas que corriera a tus brazos?
- Lo lamento –dijo él-. Solamente quería celebrar y no tenía con quién hacerlo.
- Está bien. Discúlpame. Estoy estresada. El crucero zarpa el martes y no estamos dando abasto.
- ¿Te refieres a “El Giro del River?
- Claro. El casino está a cargo de toda la organización y el tema croupiers está siendo un problema. Deberemos llevar gente inexperta y eso siempre es un riesgo.
- Yo podría hacerlo bien.
- Sin duda, pero sabes que don Jorge jamás te contrataría. Estás vetado por el casino.
- ¿Ah sí? Pues dile a ese viejo de mierda que quizás juegue el torneo. Sabes que puedo hacerlo.
- Haz lo que quieras –dijo ella-. Pero dudo que tengas los USD$20.000 para pagar la inscripción.
- ¿No te dije que pretendía celebrar? Acabo de recibir una gran suma.
- Vale. Pues mucha suerte entonces. Me tengo que ir.
- ¿Te puedo llamar el fin de semana?

No obtuvo respuesta. Francisca ya había colgado. Sintió que sus ojos se humedecían y se los secó con el antebrazo. Decidió regresar al departamento. Había una nota sobre el escritorio: “Debo hacer un par de entrevistas. Llego a la tarde. Recuerda que hoy es el clasificatorio”.

Puso agua en el hervidor eléctrico y pan en el tostador, mientras preparaba huevos revueltos con queso y jamón. Prendió el computador y se sentó a leer mientras desayunaba.

Lavó la loza y regresó al escritorio. Quería jugar poker, concentrarse en eso y olvidar las penas. Abrió tantas mesas como le fue posible y jugó a su máximo nivel. Fue una gran sesión. Apagó el computador y caminó a la habitación.

Cambió las sábanas y se acostó a leer “Tengo miedo Torero”, novela escrita por el chileno Pedro Lemebel, fallecido en enero del 2015. La historia gira en torno a un homosexual que se enamora sin suerte de un joven guerrillero, involucrado en el atentado contra Pinochet en 1986.

Fernando Lobos llegó casi al anochecer. Cenaron algo liviano y emprendieron rumbo al garito donde se realizaría el satélite para “El Giro del River”, el crucero que obsesionaba a Charles Medina cada día más.

(Continuará)... La próxima entrega será el final del primer capítulo.

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