Tercera entrega de "El Giro del River", la novela exclusiva de PokerNews

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Capítulo I. Entrega 3. Charles Medina, detective privado.

Jueves 26 de noviembre del 2015

Charles Medina apagó el computador y prendió el último Chesterfield de la cajetilla. Fumó un rato en silencio y giró hacia un costado observando detenidamente su colección de discos clásicos. Se preguntó a qué genio acudir cuando el sordo golpe de la soledad debilita cualquier optimismo. “Joan Sebastian Bach”, pensó en voz alta. El alemán, sin dudas, era la alternativa perfecta.

Cogió el vinilo y lo insertó en el tocadiscos. Comenzó a sonar Jesus, Joy of Man's Desiring y recordó a Francisca. Se permitió pensar en ella por un segundo, no más que un segundo, y aplastó el cigarrillo contra el cenicero, eliminando su recuerdo junto al humo que huía por la ventana.

Cerró un momento sus ojos y se preguntó si valía la pena volver a abrirlos. Le dolía la cabeza y tenía hambre. Había jugado poker desde la mañana y pensó en acostarse e intentar dormir. El sonido del celular lo despertó de su letargo.

Fotografía exclusiva del celular de Charles Medina.
Fotografía exclusiva del celular de Charles Medina.

- ¿Aló?
- Buenos días. ¿Hablo con Charles Medina?
- Con él.
- Hola, don Charles. Usted habla con Margarita Rosales, su ejecutiva bancaria.
- ¡Ah! Hola.
- Don Charles, le tengo muy buenas noticias.
- No me diga que me van a perdonar las deudas.
- No, pero casi –sonrió incómoda-. Le aprobaron un crédito para compra de cartera. Son $15.000.000 y será a 72 cuotas de $399.990.
- Oiga, pero voy a pagar más del doble sólo en intereses.
- Lo que pasa es que usted es un cliente de alto riesgo, don Charles.
- ¿Entonces por qué me siguen prestando plata?
- No hay alternativa. Si no acepta este crédito, la próxima semana aparecerá sobregirado y deberemos rematarle todos sus bienes.
- No tengo bienes. Sólo cansancio y un cuadro de Chaplin que está cada día más burlesco.
- Pues entonces, a largo plazo, quizás termine en prisión. ¿Qué quiere que le diga don Charles?
- No sé.
- ¿Y bien?
- Tomaré el dinero. ¿Qué debo hacer?
- Vaya mañana temprano a su sucursal. El Vale Vista estará listo y esperándolo.

Cortó el teléfono y suspiró aliviado. Aunque el crédito era un asalto con corbata, podría darse un respiro y jugar tranquilo por algunos meses, sin retirar dólares. Era cosa de tiempo ganar algo grande, sólo debía tener paciencia.

Al tener más dólares podemos jugar torneos más caros y postular a mayores premios.
Al tener más dólares podemos jugar torneos más caros y, por ende, postular a mayores premios.

Se puso de pie y caminó a la habitación, quitándose ambos zapatos y acostándose de brazos cruzados. Un enorme alivio recorrió su cuerpo y sintió cómo, después de tantas jornadas en vela, por fin regresaba al mundo de los sueños.

El sonido del timbre lo devolvió a la realidad. ¿Desde cuándo aquel ruido era tan molesto? RIIIIIIIIIING. RIIIIIIIIIIIIIIIIING. Se preguntó hace cuánto no recibía visitas. ¿Quién podría ser?

El llamado volvió a retumbar en sus oídos, esta vez por un periodo más largo. Sintió que poco a poco comenzaba a irritarse. Caminó de mala gana a la puerta de entrada, mientras el timbre seguía sonando. ¡RING! ¡RIIIIIIIIIIIIIIIIIING! ¡RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING!

- ¿Quién es? –gruñó.
- ¡Adivina, man! –contestó la inconfundible voz del lobo.
- ¿Qué haces aquí? –preguntó abriendo la puerta-. Se supone que avisarías antes de venir.
- Es que me quedé sin saldo en el celular –rió el periodista, descargando su equipaje sobre el escritorio-. ¿Dónde dejo mis cosas?
- En el clóset –respondió el detective, cada vez más irritado-. Debiste avisar –insistió.
- Tranquilízate Medina. ¿Te has visto frente a un espejo? ¿Hace cuánto que no duermes?
- Eso no es asunto tuyo.
- Deberías relajarte. Estás escuchando a Bach y resulta que estás todo estresado –sonrió burlesco-. A todo esto, no sabía que te gustaba la música religiosa.
- No digas estupideces. Es reflejar en el arte la visión de lo divino. Lo demás me importa un bledo.
- Tiene sentido –reconoció el periodista. Luego, con voz misteriosa, añadió-. Mira esta flor que me regalaron. Fue criada con mucho cuidado. ¿Te apetece?

Al rato, ambos reían. Lobos relató algunos acontecimientos que se desarrollarían aquel fin de semana en la región, principalmente, un par de clasificatorios en vivo que organizarían “Los tiburones de Viña”, un entusiasta grupo local que quería "sí o sí" llevar uno de sus representantes a “El Giro del River”.

Clasificado
Los satélites sirven para clasificar a otro torneo más grande. Por ejemplo, si un torneo cuesta $100, diez jugadores ponen $10 y el ganador obtiene los $100 de la entrada. (Fotografía gentileza de chileallin.com).

- Quiero proponerte un deal –atacó el lobo.
- ¿De qué tipo?
- Juguemos el satélite y si uno de los dos clasifica, lleva al otro de acompañante.
- No entiendo. Si clasifico al crucero no tendré dinero para invitados.
- ¿No has leído las reglas? Los USD$20.000 del buy in incluyen derecho a un acompañante. Piensa que además del torneo habrá muchas mesas de cash funcionando.
- Me parece bien. ¿Cuándo es?
- Mañana y el sábado. Dura dos días.
- Perfecto. Acepto tu deal. Ahora, levántate y vamos al Macaluca. ¿Has probado su vino con frutas?

(Continuará…)

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