Octava entrega de "El Giro del River", la novela exclusiva de PokerNews

  • Osvaldo ColomboOsvaldo Colombo
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Capítulo II. Parte 2. Paulina Moreno, jugadora amateur. El Poker es un juego de fichas.

Sábado 28 de noviembre de 2015

Paulina se despertó de golpe. La noche anterior, apenas ingresó a su habitación del hotel, se desplomó sobre la cama para dormir profundamente. Aún estaba vestida con la ropa del viernes. Se desperezó unos segundos y revisó su reloj: eran las 10:00 AM. El buffet para desayunar cerraría en una hora más. Fue al baño, se mojó la cara y subió al octavo piso.

En la entrada del restaurante mostró el pasaporte e informó su número de habitación. Ingresó al salón y quedó impresionada con la cantidad de delicias para comer: mucha fruta, cereales y lácteos. Jugos naturales, quesos y jamones de las variedades más exóticas. Distintos tipos de pan, pasteles, mermelada, mantequilla, miel, palta, huevos, salchichas, tocino y todo aquello que la humanidad ha creado para satisfacer su apetito.

Llenó un plato con frutas y otro con leche y cereales. Los dejó sobre la mesa y regresó por un vaso de jugo. Un garzón se acercó y le ofreció llenar la taza con café. Ella aceptó con la boca llena y sonriente.

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Generalmente, cuando clasificas a un torneo con estadía, el desayuno buffet es gratis. El resto de las comidas depende de cada hotel.

- ¡Vaya apetito para una mujer tan pequeña! –rió alguien a sus espaldas. Paulina volteó y se encontró con Javier, el muchacho colombiano del día anterior. Cargaba un plato con palta, jamón y queso-. ¿Me puedo sentar en su mesa?
- Claro.
- Espero que no siga molesta por lo de ayer -sonrió mientras el mozo llenaba también su tazón.
- No tengo por qué soportar estupideces. ¿Quiénes son para juzgarme? ¿Qué se creen? Ni siquiera me conocen.
- Es el precio de la fama. Si mil personas leen sobre usted, es inevitable que haya diez, cien o incluso más que sientan envidia, recelo o simplemente no le tengan simpatía. ¿Cuál es el problema con eso? ¡Ni siquiera Dios le gusta a todo el mundo!
- El problema es que son ésos los que siempre postean y tiran mierda.
- Es cierto. Son los únicos que tienen tiempo para esas cosas. En mi país es lo mismo, cada vez que una chica logra algo en Internet, aparecen tipos diciendo que jugó el novio. ¡Es un clásico!
- Y lo más gracioso es que ninguno de ellos tiene resultados para mostrar –intervino una tercera voz-. Y si te sirve de algo, tiempo atrás, en Chile pasó exactamente lo mismo.
- ¿Lobito? –preguntó Javier.
- El mismo que canta y ríe, informando para ustedes –sonrió Fernando Lobos-. ¿Cómo estás Javier? ¿Todo bien por Colombia? ¿Cómo van las cosas de la Federación?
- Ahí estamos, luchándola. Las autoridades fastidian bastante. ¿Qué anda haciendo por acá? ¡No me diga que clasificó al torneo!
- Ojalá -suspiró el periodista-. Anoche jugué un satélite, pero no clasifiqué.
- Qué lástima.
- Qué se le va a hacer. Mi amigo Charles Medina salió burbuja y quedó con depresión. Estuvo toda la noche llorando... aunque seguramente cree que no lo escuché -añadió tras dudar un segundo-. Tú eres Paulina Moreno, ¿no es así?
- Sí –sonrió ella-. ¿Tú eres el periodista chileno que me entrevistó por Internet?
- ¡El mismo que canta y ríe! –tomó asiento-. ¿Cómo estás?
- Bien, gracias –lo quedó mirando y sonrió-. Ni siquiera pienses en otra entrevista –pinchó un trozo de manzana, lo quedó mirando y agregó:- Sólo me has traído problemas.
- No seas mala –respondió Lobos. Tomó un tenedor y pinchó una uva del plato de la muchacha-. ¿Puedo?
- ¡Pero si ya lo hiciste!
- Gracias –masticó en silencio, mirando hacia arriba, como buscando argumentos en su base de datos. Tragó la fruta y suspiró-. Me arrepiento tanto de estudiar periodismo –pinchó otra uva-. Hace un par de días, invité a Medina a tomar un poco de vino y nos encontramos con un colega, Enrique Galleguillos. En realidad, más que un amigo fue mi maestro. Me enseñó a escribir, a inventar títulos entretenidos, a entrevistar. Lo poco que soy se lo debo a él.
- Mire Paulina, no le crea nada a este muchacho –rió Javier-. Es un manipulador de primera.
- ¿Y qué pasó? –preguntó ella. En realidad, sabía que el periodista exageraba, pero quería escuchar el final de la historia.
- Estaba acabado, triste –continuó Lobos-. Fue chocante. Habló de la diferencia entre hacer Periodismo y Relaciones Públicas. En este mundo del poker, si no ayudas a que el negocio crezca, estás acabado. Por eso, el periodismo de investigación en este deporte vale callampa. Nadie denuncia nada y todos se dedican a sonreír y acariciar las espaldas de los ganadores de turno.
- Interesante –dijo ella-. Aunque siendo sincera, te recomiendo que si te gusta ese tipo de prensa cambies la especialidad. Para informar de Poker no debes ser ningún genio. Sólo basta saber leer y escribir, y en algunos casos, ni siquiera eso.
- ¡La niña sacó las garras! –rió Javier-. ¿Qué dirá ahora el señor periodista?
- Que lo veía venir –dijo Lobos divertido-. Recuerda que hace un par de semanas la entrevisté. Paulina estudió Literatura y es una experta en teoría de juego. Su ídolo, de hecho, es John Nash.
- Javier hablaba sobre el machismo del poker en Colombia -agregó ella con una carcajada-. ¡Y él mismo me estaba subestimando! ¡Supongo que ahora me dirás que el Poker se juega con cartas!
- ¿Y con qué otra cosa, si no?
- El Poker se juega con fichas. Las cartas son una variable secundaria.
- Y por eso, queda claro que Javier Hernández es un fish -apuntó Lobos golpeando la mesa.
- Pues me parece que sí -reconoció éste.

Los tres rieron. Después se creó un silencio misterioso, de esos inexplicables momentos donde el tiempo parece detenerse. No es incómodo, sino más bien natural. La calma antes de la tormenta, dirán algunos.

- Paulina, necesito pedirte un favor.
- Ya te dije que no más entrevistas.
- No es eso, quiero entrar a la recepción de esta noche que organiza Security Poker. Y como soy freelance, no pude conseguirme credencial.
- Esta noche no puedo, tengo cita con Jorge Luis Sábato.
- ¿En serio? ¡No lo sabía! Si quieres te acompaño y después vamos a la fiesta. ¡Por fa!
- Vaya que si eres manipulador -se rió ella. Sin duda, la situación le parecía de lo más graciosa-. ¿Quieres entrevistar a Sábato?
- Sí, pero no es la única meta que tengo esta noche -sonrió coqueto.
- Está bien, puedes acompañarme, pero sólo como amigos. ¿Está claro?
- Trato hecho -dijo el periodista mientras se levantaba de la silla. Un guardia se acercó a la mesa.
- ¿En qué habitación aloja el señor?
- En la oficina del gran detective Charles Medina. No es muy grande ni cómoda, pero me tratan como a un hermano -contestó Lobos antes de despedirse-. Paulina, nos vemos a la noche, coordinamos detalles por Facebook.

(Continuará…).

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